sábado, 4 de febrero de 2017

Los ricos, los políticos, la sociedad y la felicidad.





Los ricos, los políticos, la sociedad y la felicidad.

Los políticos, ricos y sabios, no conocen la felicidad, pues es su deber trabajar para mantener al pueblo ignorante. La felicidad absoluta, sin límites, en exceso y sin complicaciones, si existiera, pudiera pertenecer, únicamente, al pueblo, quien al mantenerse ignorante, pagará sin repelar los impuestos y medidas que se le impongan, con tal de mantener esa felicidad. 

Entonces, en el caso mexicano, para ejemplificar; si la gente ignorante es la más feliz y, son los ignorantes los que más votan por el PRI, y el PRI mantiene a la gente en la ignorancia, ¿significaría que el PRI es felicidad? 

Cuando una sociedad está medianamente educada, comienzan las manifestaciones contra el sistema, los medios y hasta contra quienes se manifiestan, pero nunca violentas, ni al grado de provocar un cambio real. Es cuando los programas emergentes de la política y los adinerados se echan a andar, haciendo creer al pueblo en general que ha conseguido una victoria. Ejemplo, tomando nuevamente a México como ejemplo: Andrés Manuel López Obrador como vencedor en las elecciones del próximo año 2018.

¿Derrumbar el sistema será entonces admitir a un único partido en el poder, como una dictadura infinita, donde al final la estabilidad económica sería alcanzada, y la igualdad social realizada?
Y es que un partido político, un gobierno o un estado que luchara y se invirtiera en el bienestar del pueblo (si ese gobierno, partido político o estado existieran), ofreciéndole -y convenciéndole de adquirir-, conocimiento, por tanto más dinero, trabajaría en contra de la felicidad, pues impondría una lucha y estrategias que no van de acuerdo a la paz y estabilidad sociales.

Lo anterior me lleva a las siguientes reflexiones:

a) La democracia es contraria a la felicidad humana.
b) Las elecciones producen estrés social.
c) Votar no ofrece nada positivo.
d) Una persona ignorante se auto-emplea, adquiere cualidades y capacidades que, de otra manera, no tendría oportunidad de poseer.
e) Las tecnologías puestas al alcance del pueblo deben ser cuidadosamente seleccionadas por la gente en el poder.
f) Aquel que busca el poder carece de felicidad y pretende conseguirla por ese medio; aquel que tiene poder, posee entonces conocimientos suficientes para haberlo adquirido, por lo tanto no es feliz.
g) Si la felicidad es imposible de alcanzar a través del conocimiento, entonces deben erradicarse, absolutamente, o el conocimiento, o la felicidad.

No deseo dar a entender que todos los pobres son felices, pues muchos de ellos son conocedores de diferentes materias "útiles". Tampoco infiero que la pobreza sea la única manera de obtener la felicidad, pues en la pobreza no se tendrían los medios económicos necesarios para pagar los impuestos que exigen los del poder para mantener a la gente ignorante. Me pregunto si, al final, después de haber experimentado muchos sistemas político-económicos en la historia de la humanidad, y no haber conseguido, a nivel mundial, la paz y justicia deseadas para conseguir la felicidad individual, será entonces, que, debería establecerse un único poder, el cual rija lo que se aprende, lo que se paga, lo que se come, lo que se viste y vive, en general. 

Independientemente de lo que pueda resultar en un tiempo que no me tocará vivir, yo deseo seguir aprendiendo, luchando en contra de lo que me parece erróneo, injusto y ofensivo, aunque eso no me permita ser completamente feliz, pues no hay resultados definitivos (socialmente hablando), sin haber experimentado todas las opciones habidas y por haber.

Creo en el aprendizaje por interés propio y no por beneficio de una población. Creo en la individualidad humana, en la apertura -eliminación, en el mejor de los casos-, de las fronteras internacionales, en la unión de la sociedad cívicamente evolucionada, (aunque para evolucionar se deba violentar a las masas populares y sobre todo a quienes mantienen el poder), independientemente del sistema político-económico implantado, pues la misma sociedad (como se describió párrafos antes) será, a fin de cuentas, quien termine implantando ese sistema. Todo lo que haya dicho antes, que contradiga este documento, lo anulo definitivamente, pues es cierto que, como dijo Karl Marx en el manifiesto comunista “… la aplicación práctica de estos principios dependerá siempre, y en todas partes, de las circunstancias históricas existentes…”, a excepción de la eliminación de las fronteras, la desaparición de las naciones, la unión y la legalización de las drogas.

Por ello genero esta última conclusión:

La felicidad absoluta no existe, es un invento de los sistemas en el poder, que se mantienen en cambios programados y bien estudiados, para mantener a la población interesada en el sistema, en la economía, en la política, en los ricos y, de ese modo, convertirse (aquellos que mantienen el sistema), en ejemplo para la sociedad, así obligándonos a tratar de ser como ellos, y creernos felices mediante prácticas que no resultan en otra cosa más que en la aplicación de la fuerza por parte del mismo estado hacia el pueblo, las leyes y el fascismo.

Es por ello que no debe buscarse la felicidad, sino la paz individual, aunque para ello se deba luchar violentamente contra el sistema en compañía de otras personas que desean su propia paz, para derrocar las mentiras y el sometimiento.

DBCI
4/02/17

Archivo descargable .pdf desde Dropbox: https://goo.gl/zkUTvR
Archivo descargable .jpg desde Dropbox: https://goo.gl/jzRgpP


No hay comentarios: