martes, 29 de septiembre de 2015

Cadáver


No fue sino hasta que se encontró perdida que entendió que se había extraviado. Cuando quizo ayuda no había nadie cerca, y a quienes tuvo próximos ella jamás ayudó.

La noche le atormentaba con el frío infernal, proveniente del más desolado subconsciente; la noche que le nublaba el día tan bello como la más bella primavera, era producto de su tremenda imaginación demente.

Se sentó en la esquina de una calle con esquina a nada y, una barda que le privaba avanzar hacia la cordura. Se sentó y esperaba, entre sueños de grandeza, viajes continentales y algunos astrales, a que llegara ella misma a rescatarle, a indicarle el camino, pero ya estaba muerta por quien ella esperaba. Ella era alguien más. Quien fue ya había muerto hace meses, ella le mató.

Con ese frío vino una parálisis sentimental que le congeló hasta el más escondido recuerdo, hasta el más arraigado amor; con el frío inclemente vino su muerte, que quien la amó, al enterarse, agradeció.

Ella fue lo que ninguna, ahora era un cadáver cualquiera; ella se suicidó.
DBCI
29/9/15








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