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domingo, 26 de junio de 2016

Así es hoy.



Al final, tarde o temprano, los enfermos hartamos a todos, incluso a quienes estuvieron más dispuestos que nadie a ayudarnos.

No hay manera de que puedan entender lo que sentimos, ni los pensamientos que nos vienen aunque no los queramos.

No hay matemática, ni filosofía, ni arte, en que se pueda explicar una depresión, ni ansiedad, ni dolor muscular, ni cicatriz cerebral; por eso no nos entienden, por eso terminamos, tarde o temprano siendo tratados como locos. 

¿Paciencia y compromiso? A un perro le tienen más paciencia y están más comprometidos con él, que con un enfermo que tiene malas etapas, los harta y no los divierte. 

Al final, al final abandonados terminamos, por incomprensión, por desesperación; en mi caso, por falta de confianza.

No, vivir con un enfermo no es fácil, pero ser el enfermo... 

Y cuando quien estuvo con nosotros se siente "liberado", de los cuidados, de los problemas, y por fin "puede" divertirse egoístamente, no hay manera de hacerlos volver, por más que los amemos.

El amor no les vale nada, y no pueden comprender la magnitud de cómo un enfermo les puede amar; más que nadie, más que a nadie, pero eso no importa, el egoísmo viene primero, y... Así es. 

Siempre el culpable es el enfermo. 

lunes, 4 de abril de 2016

La cosa


Si me preguntan "¿cómo va la cosa?",
diré que, en efecto, es una cosa y,
que la cosa "ahí va".

Literal me llama ella,
abstracta debería llamarla yo.

No somos reflejo,
no somos complemento,
pero sí somos parte de la misma cosa.

DBCI
4-3-16

Sin sueño y más preocupado que nunca.


martes, 29 de septiembre de 2015

Cadáver


No fue sino hasta que se encontró perdida que entendió que se había extraviado. Cuando quizo ayuda no había nadie cerca, y a quienes tuvo próximos ella jamás ayudó.

La noche le atormentaba con el frío infernal, proveniente del más desolado subconsciente; la noche que le nublaba el día tan bello como la más bella primavera, era producto de su tremenda imaginación demente.

Se sentó en la esquina de una calle con esquina a nada y, una barda que le privaba avanzar hacia la cordura. Se sentó y esperaba, entre sueños de grandeza, viajes continentales y algunos astrales, a que llegara ella misma a rescatarle, a indicarle el camino, pero ya estaba muerta por quien ella esperaba. Ella era alguien más. Quien fue ya había muerto hace meses, ella le mató.

Con ese frío vino una parálisis sentimental que le congeló hasta el más escondido recuerdo, hasta el más arraigado amor; con el frío inclemente vino su muerte, que quien la amó, al enterarse, agradeció.

Ella fue lo que ninguna, ahora era un cadáver cualquiera; ella se suicidó.
DBCI
29/9/15








lunes, 18 de mayo de 2015

Helena















Fue cuando Helena corrió,
su vida dependía de ello, sintió.

La perseguía, cuchillo en mano;
jamás le perdonaría la traición.

Josue ya había probado el acero en su cuello,
desnudo y en éxtasis, como Fidel lo encontró.

Ella se topó con el borde del puente,
furioso el río corría, treinta metros abajo;
prefirió lanzarse al agua y rocas, que sentir su enamorada sangre
recorrer el contorno de su cuerpo,
pintando su blanca piel.

Fue encontrada un kilómetro, río abajo,
desfigurada y fría.

De Fidel nunca se supo más.

DBCI
15/10/14

lunes, 7 de junio de 2010

Suerte

Si la suerte me acompañara podría tragarme la luna,
si mis dientes fueran fuertes podría destrozar tu espina.

Dame sueños maldita vida que para eso te alimento.

Si mis manos fueran rocas deformaría tu rostro,
moldeando al mismo tiempo el retrato del odio.

DBCI
Retomado el 4 de abril de 2016.